Estos días por la tarde me podriais haber encontrado por las plazas del centro de Jerez, ya que como otros años, he estado como colaborador, ayudando a los grupos que vienen como invitados. Bien, entre mis grandes responsabilidades, estan las de servir al grupo de todo aquello que necesite, ayudar a organizar el sitio (colocación de las sillas, de la gente, ayudar a carga y descarga, etc). Claro que la mas importante y dificil de todas es controlar a los niños durante la función. Niños. Con lo monos que pueden llegar a ser. Si, pueden llegar a ser monos uno o dos, incluso tres y hasta cuatro. Pero cuando empiezas a sobrepasar los 50 niños, revolucionandose por momentos, viendo titeres (¿donde esta la bruja?, ¡¡alli, alli, detras tuya!!) entonces empieza a convertirse en un problema. Eso, por ahora solo empieza, contando que estos niños están sentados en unos escasos 5 metros cuadrados (¿a cuanto por niño?), empieza a ponerse la cosa peor, mas si encima tienen que permanecer sentados, si no empujan al de al lado, si no empiezan a gritar, si no lloran. A algunos se nos da peor, a otras mejor (que haria yo sin ti). Pero que se le va a hacer, son niños, si esto fuera todo hasta seria aguantable. Pero todo acaba de empezar..

Salvajes, carnivoras, con ganas de pelea y griterio, llegan ellas. Las madres. Que ninguna se ofenda, pues muchas de las lectoras (suena a como si las tuviera) de este blog son, seran madres, este articulo no va por vosotras (o si). Bueno, que llego la caballeria, digo, las madres. Para ellas la primera regla en juego al llegar es simple, si caben 50, caben 51. Y si caben 51, caben 52. Ya sabeis que viene después. Las hay de todo tipo, las que acompañan hasta el sitio al hijo, las que se quedan con el, las que les dicen “Cuélate por ahi, que entre esos focos a 200º, y esos cables de alta tensión creo que cabes” Y aunque tu te hayas llevado media hora poniendo vallas, las hayas precintado, para que nadie toque los focos, siempre te encuentras a un niño peleandose con un cable, porque no le suelta el pie. Bueno, con 300 W por dedo tienes suficiente para escarmentar (a lo gore).
Bueno, que me voy por la ramas, estaba yo hablando de las madres. De como educan a sus hijos, del ejemplo que dan. ¿Y que quieres que hagan?, si estamos en Jerez, y la gente de Jerez, es muy jerezana. Me ha gustado excesivamente el comentario de 4 madres (no una, si no cuatro, y en distintos momentos). Mi hija estaba ahi, y ha llegado ese niño, se le ha puesto delante, y ahora no ve . Y claro, sin resultar desagradable ni ponerle un tono borde, le pregunto: ¿Y que quiere que haga yo? (como pregunta, no como ironía), y me salta con que quiere que le quite a los 5 niños que tiene delante que se han puesto ahi mientras yo hablaba con ella. Asi que abandono y me voy a la otra valla, donde las 3 madres restantes me empiezan a decir lo mismo.

En total, calculo que habría en la plaza unas 600 personas. A las 7 de la tarde estabamos probando sonido. Todo perfecto, ningun problema. A las ocho menos diez, con las 600 personas presentes, volvermos a probar. Ruido, problemas, la voz va y viene. ¿Por que? Estamos en 2007, 600 personas en la plaza equivale a 600 moviles encendidos entre el micrófono y el receptor. 600 aparatos electrónicos creando un campo electromagnetico (se nota lo del San Viator) con interferencias para dar y regalar. Desde el escenario (y casi a gritos) rogamos que apaguen los moviles, pero me pongo a mirar, y la mayoria ni se inmuta. Pero que le vamos a hacer, si estamos en Jerez.
Por cierto, para otro dia, otro artículo de la Sgae, a ver si no me censuran.