LaLombriz El pan no engorda, el que engorda eres tú.

6May/090

En sevilla (3) y en mi blog

He estado pensando cual iba a ser mi siguiente actualizacion de sevilla. Tampoco me quedaba mucho más que decir. O en realidad si. Supongo que una de las cosas que cambian en poco tiempo son los amigos. En mi caso, tengo mis amigos de Jerez, a los que veo el fin de semana, y la verdad es que eso lo llevo bastante bien. De todas maneras, se hacen amigos en Sevilla, por supuesto. Aunque aquí ya la cosa cambia.

Puedo hablar de mis amigos, de como me ha ido a mí. Puede incluso que a la gente le interese. Pero no para todo el mundo es igual, porque aquí entran otras personas en juego. Todo depende de ti, y de la gente con la que te relaciones. Con la gente de Sevilla, ha habido cosas buenas y cosas increibles, tambien cosas malas y por supuesto cosas de las que estoy hasta los (...)

La gran cuestión es, ¿puedo hablar de estas cosas?. Es algo con lo que me he comido la cabeza mucho tiempo. Mi blog, en realidad, no lo mantengo por vosotros (mis lectores). Por supuesto que sin vosotros no valdría para nada, y os agradezco estar por aquí. Pero el verdadero motivo por el que tengo este blog es para poder desahogarme de vez en cuando. Si tengo una espinita clavada, pues puedo despotricar contra ella. Aunque ahora no tanto.

Me explico. Tengo mis lectores, no escribo por ellos, pero tengo que tenerlos en cuenta. No puedo hablar mal sobre X (lector de mi blog) y despues hablar con X como si nada. El hecho de mantener una especie de "diario" público tiene esas desventajas. Es una de las cosas que echo de menos de cuando empecé (hace casi cuatro años ya, wow), no me leia nadie, podía escribir lo que me diera la gana. Aunque supongo que por ahora no teneis muchas más ganas de que os de el coñazo con esto, asi que voy a terminar por aquí.

En estos casi 7 meses que llevo en Sevilla, os puedo dar un consejo si os sirve:

- Sed abiertos, compartid vuestra vida con otros, pero hasta cierto punto. Personalmente necesito mi espacio propio, y es algo que estoy echando de menos últimamente. Supongo que he cometido el error de dar la mano, pero dar a entender que lo que doy es el brazo entero. Ahora cuesta dar marcha atras.

25Feb/092

Tren desde Sevilla

Si juntas un dia aburrido, con encontrarte a Marta en el tren, con ir con Lete, y que el tren vaya lleno. Nos sale esto.

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22Feb/095

En Sevilla (2)

Continuación de la entrada En Sevilla (1)

Pues me quedé en que acababa de pasar mi primera noche en Sevilla. Ahora iba a ir a mi primer día de clase. Ya que yo soy el único de mi piso que tengo turno de tarde me fui a clase cuando el resto ya había vuelto y estaban comiendo. Durante el camino me di cuenta de que me habia dejado el librito con el horario y el número de mi aula en el piso. Asi que llamé al fijo que tenemos allí. Fue raro, como llamar a mi casa, pero que me lo cogiera alguien extraño. Esta gente me dió el número de aula y la hora, y yo seguí mi camino hacia Reina Mercedes.

En la avenida de la Reina Mercedes (Reina Mercedes para los amigos), esta uno de los campus universitarios más grandes de Sevilla, y se juntan allí las facultades/escuelas de Arquitectura, Arquitectura Técnica, Farmacia, Química, Biología, Matemáticas, Física, Idiomas e Ingeniería Informatica (si me he saltado alguna decidmelo). Precisamente, la de Informática es la que me pilla más lejos, así que tengo que pasar por delante de todas. No soy el único que se ha venido aquí, ya que conozco gente en Farmacia, Arquitectura, Biología, Física, e incluso en Informática.

Llegué a la clase 5 minutos antes de la hora, y los que habíamos llegado teníamos que esperar en la puerta, hasta que llegó la profesora (tenía Introducción al Cálculo Infinitesimal, ICI). Esa media hora de presentación si que se me hizo rara. Tras años de escuchar a la gente hablar de la universidad, y de como son sus clases y sus profesores, no te esperas que aparezca una profesora amable (en vez de el típìco viejo catedrático y mala leche), que de sus clases de una forma muy parecida a como la llevaba dando yo toda la vida. Al menos me sentí contento, y con más ganas de empezar.

Una de las cosas que te das cuenta en una clase de universidad es que no tiene porqué haber gente de tu edad. En mi clase yo contaba unos 30/40, de los cuales de mi edad sólo eran la mitad. Hay gente que me saca hasta 10 años, y otros que, como yo, acaban de salir del instituto. Poco a poco fui conociendo a la gente, incluso a los que no están en mi clase, y como en cada una de las etapas de tu vida, te vas adaptando.

Si el capítulo anterior el tema principal fue mi madre, en este creo yo que va a ser otro de los elementos clave en la vida de Reina Mercedes. El césped. Quiero que os pongais en mi mente (los que estais en Reina Mercedes sabreis de lo que hablo). Yo tengo turno de tarde, por lo tanto entro en clase despues de comer, a las tres y media, tambien se podría decir que entro en clase a la hora de la siesta. Y cuando voy a clase paso junto al césped. Al sol, calentito, blandito, el sitio perfecto para tirarse a por una siesta. La perdición de todos los estudiantes. Estudiantes y futuros estudiantes de Reina Mercedes, ¡quedais avisados!

Nos vemos en el próximo capítulo, que este (de nuevo) ha sido demasiado largo.

15Feb/093

En sevilla (1)

Esta entrada que voy a escribir (y otras que escribiré dentro de poco) me la dedico a mi mismo hace 1 año. Hace un año estaba en el mismo sitio donde estoy ahora, es decir, en mi cuarto sentado delante del ordenador, sin nada que hacer. Recuerdo además que me puse a buscar cosas acerca de la universidad: como sería mi residencia, la facultad, los exámenes, si era tan difícil como decían. Pues voy a intentar explicarme todas esas cosas a mi mismo, y si le sirve de ayuda a otro, mejor que mejor.

El llegar a Sevilla fue un poco raro. Un cambio demasiado rápido como para asimilarlo. Estaba en Jerez disfrutando de mis últimos días de vacaciones, y de mis 18 años recién cumplidos, cuando un domingo hago la maleta y esa noche estaba en Sevilla.

La residencia fue lo primero que pisé. Comparto piso (habitación 217) con otros tres estudiantes de Ingeniería Informática. Ese cambio no fue tan grande, ya que tenía una zona privada (mi cuarto) y una zona común (la cocina/salón), la distribución de cosas y el modo de vida, en algún sentido, seguía manteniendose sin ningun cambio. Excepto por una cosa: mi madre.

Parece que no, pero la madre (o el padre, dependiendo de la situación) es la que se encarga de todos esos detalles que tu no te das cuenta (y por supuesto echas de menos). Una madre es la que hace que no te tengas que hacer preguntas del tipo ¿Cada cuanto se lava un pijama?¿Que pasa si dejo esto aqui sin fregar?¿De verdad es tan importante limpiar el suelo?. Pues sí. Y eso que en mi residencia tenemos una limpiadora que viene todos los viernes, nos limpia el suelo y el cuarto de baño. Pero el resto es cosa nuestra. Asi que, como en casa, en ningún sitio.

Definitivamente, estaba en Sevilla. Y estaba allí para quedarme. Esa fue mi primera noche fuera. Fue un poco raro, sobre todo por el hecho de que estaba solo. Era el único de los 4 que había llegado, así que me hice algo de cena y a la cama. Al dia siguiente llego el resto de la tropa (en realidad no recuerdo muy bien en que orden), pero allí estaba yo, con tres tios a los que no conocía, y con los que iba a compartir un año (como mínimo) de mi vida.

Esta entrada se puede hacer muy larga, así que corto aquí y en poco tiempo (lo prometo), tendreis nuevas historias de Sevilla. ¡Dejadme un comentario que así me animo!